ℂ𝕒𝕣𝕥𝕒 𝕕𝕖 𝕣𝕖𝕟𝕕𝕚𝕔𝕚𝕠𝕟
Me confunde esta vida
y su destino suicida, siempre rompiendo bridas y lamiéndome heridas. Libertad, ¿de qué hay, dónde?, porque a mí se me esconde, aquí todo son preguntas que nadie te responde. Ya salí de aquel hoyo pero aún me desollo siempre vislumbrando islas de ilusión sorteando escollos; no tengo ni una puta cosa clara en este embrollo,a veces veo ríos y mares donde hay arroyos.
Me siento tan solo
estoy tan perdido.
Más frío que los polos
pero sigo encendido.
Siempre preferiré el malestar a estar aburrido
porque mientras sienta algo esto tendrá sentido.
Y el peor de los dolores vale más
que el tenue bienestar
que otorga el gas de la apatía.
Existir es sentir así que, por eso mismo,
condeno la anestesia y reivindico el paroxismo.
Dije que estaba vacío pero era mentira:
siempre estuve lleno de rabia, dolor e ira;
y aunque he cambiando la inseguridad no se me pira
y el miedo me sigue teniendo en el punto de mira.
Ya no soy virgen, pero para ser sincero:
he follado un par de veces y he hecho el amor cero.
No sé ni lo que soy, ni siquiera lo que quiero,
consciente de que por dentro busco afecto verdadero.
Ha dado mi consciencia un cambio radical
y el ideal que tenía en su día ya no es tan real,
y es que lo que a uno le falta lo idealiza a un punto tal
que la ausencia es la esencia de lo falso fundamental;
y perdido por el mundo me confundo y me hundo más,
como un brillo moribundo me fundo en la oscuridad.
Orgulloso del progreso y todo eso que dejo atrás,
pero dime, ¿dónde coñ* queda la felicidad?
Y cuando pensaba que ya nada me dejaba en mella,
buscaba solo sexo pero me pillé de ella.
Sé que solo es eso, ¡pero cabrón,
si somos folla-amigos es que estoy en la friendzone!
Porque yo me siento así, frenesí, poco calor.
Sin su amor, el orgasmo es como un estertor.
Y me siento un desertor de mis propio ideales,
pero la química manda y no los modales.
-Lo único que sé es que la necesito
no quiero familia, casarme ni tener hijos.
-Entonces, ¿qué quieres en tu vida, chico?
-Sinceramente, no lo sé, no la dirijo,
solo sé lo que quiero en este instante y no es lo que elijo
opero acorde a mis emociones, no hay rumbo fijo,
creía que me conocía del todo y me corrijo:
mi mente es como un denso lodo lleno de acertijos.
Cuando pensaba que casi tocaba el cielo
surgió de mi interior ese desconocido celo,
yo que soñaba con la altura de su pelo
y me di cuenta ahora que no sé disfrutar el vuelo.
No se si mi insatisfacción es crónica
o es que la alegría de una conquista es tan lacónica,
que su victoria celebrada por la voz afónica
que solo tras su persecución se hallaba pletórica.
El caso es que hoy no consigo sentirme bien
y aunque ya salí del caos sigo estando en él,
no queda otra que luchar más y dar el cien por cien
[porque esta guerra sin armas se da bajo la piel]
No queda otra que luchar más y dar el cien por cien
porque esta guerra sin armas se da bajo la piel.
[Me siento tan solo
estoy tan perdido.
Más frío que los polos
pero sigo encendido.
Siempre preferiré el malestar a estar aburrido
porque mientras sienta algo esto tendrá sentido]

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